Música, paradojas y la vida recia de Michi Panero.

Gente, en el mundo de la música luego se dan unas retroalimentaciones e ironías muy locas. Hay canciones que musical y/o líricamente son buenas y otras que se vuelven buenas por el contexto que las rodea. En algunas ocasiones estas dos vertientes coinciden, y tenemos paradojas como la que les voy a platicar hoy.

El encanto de una despedida melancólica

En 2005, el cantautor español Nacho Vegas lanzó el tema El hombre que casi conoció a Michi Panero. Musicalmente es folk rock, con algo de vodevil. No es, tal vez, el éxito radial por diseño, pero tampoco es desagradable al oído. Sin embargo, siendo el gran letrista que es Nacho Vegas, el encanto de la canción reside en la letra.

De corte melancólico, el tema sirve a manera de despedida de un hombre que sabe que se avecina su muerte; y ante familiares y amigos rememora glorias y fracasos pasados, amores que siempre terminaron en desamor, y lo que considera uno de los grandes triunfos de su vida: “casi” haber conocido a Michi Panero.

Esto último está escrito a modo de ironía, pero lamentablemente, el escucha tendría que ser español y/o muy versado en la cultura pop de la posguerra española para entender. Obviamente, ese no fue mi caso al principio, pero después de una extensa investigación (leí dos artículos en internet), me enteré bien del contexto y aquí se los platico.

¿Quiénes eran los Panero?

Leopoldo Panero fue un poeta español muy reconocido durante los años de la dictadura que falleció en 1962, y que tuvo tres hijos: Juan Luis, Leopoldo María y José Moisés Panero, apodado “Michi” por sus hermanos. Por cuestiones que espero abordar en una publicación pronto, la familia Panero vivió una posición acomodada durante el franquismo; los jóvenes tuvieron acceso no solo a una muy buena educación, también a las mieles culturales que da el tener a un reconocido poeta como padre. Por tal, no es de extrañar que crecieran con aspiraciones artísticas.

Los dos hermanos mayores, Juan Luis y Leopoldo María, seguirían el camino del padre y se convertirían también en famosos escritores; entre poemas, ensayos y opinión, abarcaron varios espacios culturales de España en la posguerra.

Luego estaba Michi, cuyas intenciones eran similares a las de sus hermanos, pero… José Moisés empezó varias carreras universitarias, pero no concretó ninguna. Fue autor de varias historias y poemas, pero no escribió ninguna. Era muy conocido, también, en los círculos culturales de Madrid, no necesariamente por sus aportes sino por su mera militancia. La fama nunca fue ajena a Michi, pero la que más disfrutaba era la fama de mujeriego que por ahí se le adjudicaba.

En pocas palabras, Michi vivió la vida recia. Por un tiempo se dedicó a la hostelería y sería colaborador de algunas publicaciones, pero en sí su celebridad nunca se debió a ser artista como sus parientes. Por eso en el tema de Nacho Vegas, al presumir el protagonista: “Lo he pasado bien, y casi conocí en una ocasión a Michi Panero”, la intención es sardónica, como decir: mi mayor logro fue casi haber conocido al menos célebre de los Panero.

El giro inesperado de la ironía

Ahora, lo bonito de todo este rollo que les acabo de tirar: en 2005, cuando el tema se editó, Nacho Vegas era un emergente cantautor empezando su carrera de solista, que tenía un éxito moderado en España y empezaba a llamar la atención del público y de figuras importantes en la industria. Una de esas figuras importantes era Enrique Bunbury, estrella del rock en español que, tras varios años de éxito como vocalista de Héroes del Silencio y con 4 discos como solista, buscaba darle un giro a su carrera.

Para esta redirección, decidió asociarse con Nacho Vegas y lanzar en colaboración el disco El tiempo de las cerezas (2006). Este disco le dio gran visibilidad a Nacho en Latinoamérica y generó interés en su obra pasada, lo que obviamente derivó en la popularidad de temas como El hombre que casi conoció a Michi Panero.

Y aquí es donde se produce esa ironía o paradoja que les comentaba al principio: de ser el menos conocido y celebrado de los Panero, Michi pasó a ser totalmente lo opuesto.

Desafortunadamente, José Moisés “Michi” Panero murió en 2004 y nunca tuvo oportunidad de escuchar el tema, quizá le hubiera disgustado. Pero según el mismo Nacho Vegas, alguna expareja de Michi le ha agradecido el “homenaje”; lo pongo entre comillas porque, igual en palabras del autor, esa no era la intención original, aunque siendo sinceros queda perfecto como tal.

Pues bueno, espero les haya gustado esta historia y que se la compartan a quien le pueda interesar. Y digan hola en los comentarios; quién sabe, a lo mejor al rato son ustedes los que andan presumiendo: “Casi conocí al wey que escribía Resonancia Sónica”.

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