Gente, hoy les vengo a hablar un poco de una banda que me gusta mucho. En su momento la consideré una de mis favoritas, pero con el tiempo les fui perdiendo la pista, ya saben cómo es la vida. Pero, aun así, de vez en cuando vuelvo a escuchar los discos que editaron en los 90 y, ¡no’mbre, compa, qué discazos!
Ya sin tanto palabreo, hoy hablamos de la venerable casta, la gran fraternidad pelona: La Castañeda.
Los orígenes y el concepto de la locura
La banda se forma en la Ciudad de México a finales de los 80, ya casi para entrar a los 90. Desde su creación tenían muy claro que el concepto de la banda sería más bien un colectivo performático-musical que abordaría temas oscuros centrados principalmente en la demencia, de ahí el nombre de la agrupación: La Castañeda; tomado directamente del hospital psiquiátrico del mismo nombre que operó en la ciudad entre 1910 y 1968 (un dato curioso para los amantes de la trivia: el nombre del personaje de Rubén Aguirre en el segmento de Los Chifladitos en Chespirito también se tomó de este hospital, Lucas Tañeda).
Para complementar el aspecto visual, los integrantes de la banda salían al escenario usando batas y con el cabello a rape a la usanza de internos de los manicomios (¿se sigue usando esa palabra, o ya no es PC? Hospital psiquiátrico, pues). También acortaron sus nombres, no estoy seguro del motivo o propósito, pero pasaron de ser Salvador, Omar, Oswaldo y Edmundo a solo ser Sal, Om, Os y Ed.
Los años con Culebra: La era dorada
En 1989 lanzan de manera independiente su primer disco, Servicios Generales, con el que empiezan a hacer ruido en la escena local y sus presentaciones se caracterizan por el complemento del performance teatral en el escenario. Esto bastó para llamar la atención del sello Culebra, en el que editan el disco Servicios Generales II en 1993; el cual era una reedición más pulcra de su anterior material y contenía temas que se volverían clásicos como: “Transfusión”, “La Fiebre de Norma” y “Noches de Tu Piel”.
El disco tuvo suficiente aceptación, y en 1995 lanzan El Globo Negro (Locus Niger). Y si en Servicios Generales habían ya abordado los temas referentes a la locura, este disco expande en ese concepto. “Gris Normal”, “Sueños” y “La Cabeza” son buenos ejemplos; sin embargo, la cereza en el pastel es el cover del tema “El Loco” (1966) de Javier Solís. La versión de Javier Solís es una balada ranchera en donde el término “loco” se usa para describir a un enamorado que abusa de los clichés románticos. La versión de La Casta, con solo el uso de la instrumentación y la inflexión en la voz de Salvador, logra cambiar el contexto a uno de verdadera locura; es una obra de arte, ambos temas merecen ser escuchados y apreciados en su propio contexto.
Mi obra favorita: El Hilo de Plata
Aprovechando ese impulso que traían y el apoyo que la disquera aún podía brindarles, en 1996 lanzan el que es mi disco favorito: El Hilo de Plata. Inspirado en el libro del mismo nombre de Cayetano Guerrero Ruiz, el disco sigue una temática, aún alrededor de la locura, más conceptual; siguiendo la paulatina caída en la demencia del sujeto, el recorrido por varias etapas de esta, y concluyendo con la aceptación y normalización del estado mental en que se encuentra. “El Hilo”, “Cayendo” y “Ámbar” son tal vez mis favoritos, y no solo de este álbum.
El Hilo fue el último disco editado por discos Culebra, ya que el sello desaparecería tras la reestructuración de BMG, su compañía propietaria; motivo por el que la banda entraría en un hiato y no lanzarían un nuevo material hasta 1999, año en que vuelven al circuito independiente con Trance.
El experimento industrial y un éxito orgánico
Además de marcar el regreso a la escena independiente, Trance marca un cambio radical de sonido e imagen de la banda. Este disco se apega más a los sonidos techno e industrial que eran tan populares en esos tiempos. La banda también adoptó una imagen más actual, casi futurista. Desafortunadamente, estos cambios no solo no atrajeron nuevo público, sino que también alienaron a un número de fans que estaban ya acostumbrados a su sonido rock con tintes de ska, jazz y ritmos latinos.
Paradójicamente, en este disco se incluye “Cenit”, que es posiblemente su tema más conocido y famoso, lo que es de destacar, ya que para ese entonces la banda no contaba con el respaldo de una compañía discográfica para la promoción; fue de una manera muy orgánica.
No me las voy a venir a jugar de visionario: sinceramente, salvo dos o tres canciones, a mí también me sacó de onda el Trance en su momento; pero con el tiempo le agarré mucho cariño y ahorita es mi favorito después del Hilo de Plata.
Poco tiempo después, la banda decide separarse y emprender nuevos proyectos, pero regresarían tras unos años. Desafortunadamente ya no les seguí el paso. De repente escucho alguno de sus temas post-90s, pero los discos que mencioné en este texto siguen siendo considerados clásicos indiscutibles en mis libros.
El Top 5 para el tirote
Me voy a dar un tirote para recomendar solo 5 rolas de la Casta, pero si van a escuchar al menos un disco completo, definitivamente debe ser El Hilo de Plata.
Bueno, ahí van 5 rolitas de La Castañeda:
- “Ámbar”, El Hilo de Plata
- “Cayendo”, El Hilo de Plata
- “Día Limpio”, Trance
- “El Loco”, El Globo Negro
- “Noches de Tu Piel”, Servicios Generales II
¿Qué opinan? ¿Hay alguna rola de las nuevas que deba estar en la lista? Sáquenme de mi sesgo en los comentarios.