De Las Insólitas a Caifanes: Crónica de un divorcio musical

Mi gente, después de un periodo intenso de hacerle al escritor bohemio y apasionado del arte y la poesía, escribiendo sobre Joaquín Sabina; hoy volvemos a cosas más banales y le entramos de lleno al chisme, porque el texto artístico e introspectivo no vende tan bien como el chisme.

Nah se crean, o sea, sí, pero no así tan descarado. Hoy voy a abordar un poco uno de los pleitos más longevos y significativos del rock mexicano: el problema entre Saúl Hernández y Alejandro Marcovich.

No sé si es mi percepción viciada, o esa extraña nostalgia que luego lo hacen a uno decir cosas sin sentido, pero por un breve momento, allá por principios de los 90 Saúl y Alejandro tuvieron el potencial para ser un dúo al estilo Mick Jagger y Keith Richards. Pero pasaron cositas.

Los orígenes: Las Insólitas Imágenes de Aurora

La historia comienza en la Ciudad de México, a mediado de los 80. Según entiendo, Saúl y Alfonso André se conocían de la escuela y eran en mayor o menor grado amigos. Saúl escribía cuentos y poemas, y le hacía un poco a la cantada, Alfonso era baterista en algunas bandas por ahí.

Un día, Carlos Marcovich, que era un conocido en común los invita a tocar en una fiesta, y para complementar la banda improvisada les “impone” a su hermano Alejandro, que se sabía dos o tres acordes en la guitarra (no se crean, AM siempre ha sido muy bueno en la lira. Tengo que aclarar porque el vato es de los que se pelean con la gente en redes).

La química entre los tres fue buena, y decidieron continuar como banda y adoptar el nombre de Las Insólitas Imágenes de Aurora, inspirado por uno de los escritos de Saúl. La banda era buena y muy sólida, su sonido era un postpunk rítmico y algo acelerado, pero quedaba acorde a la imagen que la banda proyectaba, que era algo excéntrica.

No grabaron discos oficiales, pero sí unos cuantos videos. No estoy seguro cómo, pero consiguieron también convertirse en la banda de acompañamiento del mismísimo Ángel del Rock, Laureano Brizuela, aunque la versión oficial es que solo lo acompañaban en presentaciones de televisión y no necesariamente en eventos o grabaciones.

Y aunque parecía que les auguraba un buen futuro, la fricción entre Saúl y Alejandro empezó a poner distancia creativa entre los integrantes. No conozco de peleas fuertes o necesariamente violentas en ese periodo, pero sí del desencantamiento que tuvo Saúl con los otros integrantes, por lo que empezó a conectar musicalmente más con Diego Herrera, quien no era integrante de la banda.

La separación y el nacimiento de Caifanes

Ese distanciamiento hizo que Saúl abandonara Las Insólitas para formar una nueva banda con Diego. Trató de reclutar a Alfonso para tocar la batería en esta nueva agrupación, pero originalmente el baterista rechazó la oferta, no solo estaba a gusto con Las Insólitas Imágenes de Aurora, también participaba ya en otros proyectos que le parecían más interesantes y estables. Sin embargo, al poco tiempo terminó por aceptar.

Esto dejó a Alejandro Marcovich sin banda, y probablemente resentido con sus excompañeros, y principalmente con Saúl, con el que ya no solo existía esa fricción artística, ahora también era el responsable de la disolución de su banda.

El nombre con el que bautizaron esa nueva banda fue Caifanes, y tras la incorporación de Salvador (Sabo) Romo, quedó la alineación original de: Saúl (Voz y Guitarra), Alfonso (Batería), Diego (Sax y Teclados) y Sabo (Bajo). Conservaron ese sonido postpunk, pero ahora más apegado al gótico, lo cual también se alineaba con la imagen de la banda.

Esta alineación es la que graba el primer disco de la banda, Caifanes (1988), que incluye La Negra Tomasa, Viento y Mátenme Porque me Muero; temas con los que tuvieron un éxito aceptable y les valió para asegurar la grabación de otro material. En el inter entre ese primer y segundo discos, tras alguna presentación, hubo un encuentro entre Saúl y Alejandro, los cuales parecían haber ya limado asperezas.

La unión definitiva y las primeras tensiones

Como no queriendo la cosa, Alejandro le pregunta a Saúl “¿Y no se te hace muy cansado cantar y tocar guitarra al mismo tiempo?”, y el otro responde “la verdad sí, ando queriendo agarrar otro guitarrista”, y así Alejandro Marcovich se une a Caifanes en la guitarra.

Con esta nueva alineación graban 2 discos, El Diablito (Caifanes V.2, 1990) y El Silencio (1992), con un estilo diferente, que no solo le dio una nueva identidad a la banda, también ayudó a consolidarlos. Sin embargo, las fricciones entre Alejandro y el resto del grupo tendrían consecuencias tras el lanzamiento de El Silencio.

Ahora, voy a ser directo, hace años hubiera dicho “no se sabe a bien cuáles eran los problemas, o cómo empezaron”, hoy estoy casi convencido que la actitud de Marcovich es responsable del 97% de esos conflictos. Basta ver un par de entrevistas o publicaciones para notarlo, aunque él quisiera tratarlo como inofensivo.

Un claro ejemplo es el video de la presentación en vivo de la banda interpretando Amárrate a una Escoba y Vuela Lejos en el programa La Movida. Mientras la banda trata de actuar de manera “seria”, Marcovich aparece en patines, con los ojos vendados y una bata de baño. De nuevo, esto pareciera ser inofensivo e incluso darle un toque de excentricidad, pero si la banda tiene una visión y tú te esfuerzas por empañar esa visión, esa fricción se vuelve un tedio muy pronto.

El declive, la ruptura en San Luis Potosí y la reunión efímera

Entonces, en 1993 y 1994 Diego y Sabo abandonan la banda respectivamente. No es la versión oficial, pero Saúl atribuye a la relación con Alejandro estas salidas, dejando como únicos miembros de la banda a los exintegrantes de Las Insólitas Imágenes de Aurora.

Fue a partir de aquí, donde empiezan los problemas serios. Alegatos, empujones y vidrios rotos; según versiones de varios allegados, Saúl seguido se quejaba de la terrible relación que llevaba con Alejandro y buscaba la manera de separarlo de la banda.

Aun así, editan en 1994 El Nervio del Volcán, que sería hasta la fecha el último disco de estudio de la banda. Durante la gira promocional, el conflicto entre los integrantes alcanzaría un tope definitivo en San Luis Potosí durante lo que sería su último concierto juntos. En una tensa entrevista para Noticias MTV, en palabras más palabras menos, Saúl dijo que ya no quería mentir para convivir:

Saúl: “Pues nos caíamos bien, no tratemos de rebuscar actitudes para mantener el negocio bien. De repente quizás, cuando estamos realmente juntos hay una honestidad muy visceral y explota en el escenario…”

Pasarían alrededor de 15 años para volver a ver a la alineación completa de Caifanes juntos de nuevo, pero esa reunión fue efímera. Actualmente la banda continúa activa más sobre el escenario que en el estudio, con Saúl, Diego y Alfonso entre los miembros.

En lo que esperamos a que Saúl y Alejandro se reconcilien de nuevo, aquí les dejo 5 rolas de Caifanes:

  1. Nubes.
  2. Debajo de tu Piel.
  3. El Negro Cósmico.
  4. Afuera.
  5. Aquí no es Así.

Pues bueno, ahí se las dejo. ¿Quién creen ustedes que sea el responsable del conflicto? Déjenlo en comentarios. Ya se la saben: you know, like y compartir.

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