Los Apson y Polo: El rugido de la frontera que conquistó México

Gente, lo de hoy va a ser un cotorreo medio ecléctico y empieza en la frontera entre México y Estados Unidos a finales de los años 50. Antes de que Rigo Tovar o Juan Gabriel popularizaran el sentimiento fronterizo, unos hermanos de Agua Prieta, Sonora, se sentían tan orgullosos de sus orígenes que lo llevaban en el nombre: Los APSON Boys.

Los cimientos de la invasión norteña

En 1959, los hermanos Arturo y Francisco Durazo decidieron hacer una banda de rock. A ellos se unió Raúl Cota en el bajo, Gilo Maldonado en el sax, Luis “Lichy” García en el sax (porque nunca una banda con dos saxofones ha sonado mal) y Tránsito “Frankie” Gámez en la voz. Por ser de un pueblo fronterizo, sus influencias eran más amplias que las de agrupaciones del centro del país; esto se veía reflejado en su estilo más alborotado.

Pronto se hicieron de popularidad local, pero su visión estaba puesta en las grandes ligas. Por este motivo se fijaron el objetivo de viajar a la Ciudad de México para tratar de conseguir un contrato con alguna compañía disquera. La manera en que decidieron financiar el viaje a la capital fue una especie de gira; es decir, iban tocando en donde pudieran por el camino.

El encuentro con Polo: De Culiacán para el mundo

Fue así como en un bar de Culiacán, Sinaloa, alternaron con una banda local llamada Los Lugers. El vocalista de esta banda llamó la atención de los Apson por su gran y potente voz. Su nombre era Leopoldo Sánchez Labastida, Polo para los compas.

Los sonorenses, reconociendo su talento, lo invitaron a integrarse a la banda, y Polo aceptó. Pero había un detalle: Polo tendría unos 14 o 15 años, así que no podía disponer de su tiempo libremente por ser menor de edad. Entonces, los hermanos Durazo fueron a hablar con el papá de Leopoldo para pedirle permiso de permitirle irse a vivir la vida de rockstar con ellos. El padre, que era el dueño del bar donde cantaba Polo con los Lugers, le dio permiso (era otro México), y el sinaloense se incorporó como voz principal de la banda, mientras Frankie pasaría a enfocarse en el requinto y sería la otra voz.

El reto en la capital y el sello Peerless

Tras arribar en Ciudad de México, el éxito no fue inmediato. Fueron rechazados por la compañía Orfeón y se hospedaban en casa de una amiga que a la vez les permitía ensayar allí. Eventualmente, la compañía Peerless decide darles una oportunidad. Pero estaban un poco renuentes, ya que no estaban 100% convencidos de que su estilo y actitud norteña fueran a ser bien recibidos por el público nacional, y principalmente el capitalino. Así que, por ironías del destino, la disquera puso a una banda con dos vocalistas a grabar un disco instrumental.

A pesar de esto, el disco fue muy bien recibido, por lo que Peerless rápidamente les extendió el contrato y los metió de nuevo al estudio, ahora sí con sus dos voces. Bailando y Cantando con Los Apson (1964) fue un exitazo; no entraré mucho en detalle sobre las listas de canciones, porque muchos de sus éxitos se editaron como sencillos individuales.

La dinámica de las voces

Para que se den una idea de cómo funcionaba la dinámica: las canciones profundas y más sentimentales como “Fue en un café”, “Suena dulce nena” y “Anoche me enamoré”, las canta Polo; las que son más de fiesta y relajo como “Popeye”, “Por eso estamos como estamos” y “Atrás de la raya”, las canta Frankie.

La gran mayoría de sus temas eran versiones en español de temas en inglés y, según mi humilde pero acertada opinión, muchas de las versiones de los Apson son mejores que las originales, incluso una que otra de los Beatles. Yo sé que eso es decir mucho, pero lo sostengo y me lo llevo a la tumba. Wey, o sea, “Fue en un café”, nadie se la avienta tan fregona. Es más, en inglés hasta pena da, ni se molesten en buscar la letra.

La separación y el camino en solitario

Total, que la banda estaba en los cuernos de la luna cuando, a mediados de los 60, de buenas a primeras Polo decide que es mejor seguir solo. No encontré un motivo especifico de la separación (hay muchos rumores de celos y envidias), pero lo cierto es que esta fue un tanto amistosa. Si alguna vez ven una grabación atribuida a “Polo y Los Apson”, no significa que Polo tomara el liderazgo de la banda, sino que en varias de sus grabaciones como solista Los Apson fueron la banda de acompañamiento, demostrando que aún existía una amistad y comunicación.

Los Apson siguieron activos por muchos años —creo que siguen activos—, pero aquí nos vamos a despedir de ellos por el momento y vamos a continuar con Polo. Sus inicios como solista siguieron el estilo y mucho del éxito que traía de Los Apson: “El último beso”, “El duelo” y “Ana” fueron algunos de los temas que pronto se volvieron populares en su repertorio. Aun así, a finales de los 60 el panorama empezaba a cambiar, y Polo, que aún era muy joven, quería tratar cosas diferentes.

La Tribu y los Rebeldes del Rock: La etapa final

A principios de los 70 hubo un creciente auge del rock fusión con toques de funk y soul, que aunado y catapultado por el festival de Avándaro, pronto se esparció por todo el territorio nacional; y en Monterrey, Nuevo León, nace una agrupación llamada La Tribu. Este era lo que hoy se consideraría un “supergrupo”, ya que contaba con integrantes de otras bandas populares del momento. Entre esos integrantes estaba el buen Leopoldo “Polo” Sanchez Labastida. No hay mucho registro sobre esta banda, que al parecer duró muy poco. Lo único que pude encontrar es una canción en inglés llamada “For Losing You” (Por perderte).

A la par de sus actividades con La Tribu, o quizá un poco después, Polo estuvo buscando la oportunidad de volver a la escena del rock and roll. Esa oportunidad llegó cuando Johnny Laboriel decidió lanzar su carrera solista y separarse de Los Rebeldes del Rock. Los Rebeldes necesitaban a alguien que sustituyera a Johnny y le pidieron a Polo “echarse ese trompo a la uña”. No tengo los pormenores de las negociaciones, pero en 1974 Polo se unió a Los Rebeldes del Rock y los acompañó en una gira.

El adiós a una leyenda

Hasta donde tengo entendido, y después de varias búsquedas en internet, no existen grabaciones ni registros de esta que, desafortunadamente, fue la última etapa en la carrera del cantante. Como parte de esta gira, ese mismo año la banda hizo escala en Mérida, Yucatán, en donde se encontró el cuerpo sin vida de Polo.

Aquel adolescente que salió un día de Culiacán, Sinaloa, para unirse a uno de los grupos mexicanos más representativos de los 60 y que grabara temas icónicos e inmortales, falleció ahogado a los 28 años. La causa fue catalogada como accidente y, aunque existen rumores de sustancias e intrigas de celos, no hay evidencia concreta para sugerir eso.

Hoy, hablar de Los Apson y de Polo no solo implica recordar su legado y talento; es, además, hablar de uno de los actos musicales más finos que se han dado en México y recordar ese espacio de transición y descentralización cultural que le abriría las puertas de la industria musical a bandas que vinieran de otros lugares que no fueran la Ciudad de México.

Aquí les dejo 5 rolas de Los Apson y Polo, pero con ellos no hay falla, la que pongan rifa:

  1. Ana.
  2. El Duelo.
  3. Y la Quiero.
  4. Qué más Puedo Hacer.
  5. Fue en un Café.

Yo sé que les gustan Los Apson, así que no los voy a ofender con la pregunta, pero aparte de estas, ¿qué otra rola les gusta? Y si tienen material de Polo con La Tribu o con Los Rebeldes del Rock, mándenmelo, no sean así.