Entre esta publicación y la siguiente se celebrarán Halloween y el Día de Muertos, así que voy a aprovechar para presentar la primera edición de una sección que llamaré Resonancia Paranormal. Que, objetivamente, no será solo de casos paranormales, pero wey, ese nombre está fregón. Y para inaugurar esta sección, les voy a hablar de una de las canciones que más está envuelta de misterio, misticismo y hechos paranormales: Hotel California (The Eagles, 1977). Esto va a estar de terror, así que agárrense una coquita y un bolillo antes de leer, no se les vaya a bajar la presión del susto.
Seguro conocen la canción, lanzada en 1977 en el álbum del mismo nombre, Hotel California no solo es la más representativa de la banda, sino uno de los más populares dentro y fuera del rock. Interpretada en primera persona, la canción es una narrativa que por su ambigüedad (y al mismo tiempo explicitud) se presta para el análisis y desglose de significados (la madre, estoy usando todas mis palabras domingueras).
El primer verso es una introducción, mero trámite para presentarnos la ubicación física y mental del protagonista. Una carretera oscura, aire fresco y fumando un cigarro de esos que dan risa. A lo lejos ve una luz tintineante, probablemente un anuncio de neón del hotel; y en ese momento se empieza a sentir cansado y se le nubla la vista, así que decide que es mejor pararse a descansar. No se nos da mayor contexto de cuánto tiempo ha manejado, o cuántos cigarros de esos raros se ha fumado. Sabemos que está oscuro, pero no sabemos qué tan tarde es. Entonces, podemos concretar que aquí tenemos el primer ejemplo del hotel ejerciendo una rara influencia en el conductor, que al ver el letrero se empieza a sentir mareado y convenientemente para en el hotel.
En el segundo verso una mujer recibe al narrador a la entrada del hotel. Ella prende una vela y lo dirige, mientras el protagonista nota voces que vienen del corredor o pasillo. Mientras esto ocurre, se escuchan las campanas de la misión (básicamente una iglesia). Es en este segundo verso en donde empezamos a ver situaciones que ya se sienten más inquietantes. De principio, al escuchar las campanas el vato se dice a sí mismo “esto puede ser el cielo o el infierno”. A los que no le saben a este rollo del catolicismo, les explico. En las iglesias las campanas suenan para llamar a la gente a la misa o ceremonia que se esté celebrando; en otras palabras, es un llamado a la gente a acercarse a la iglesia. Entonces, llega mi compa al hotel en la noche (hora que ya no debería haber celebraciones religiosas) y empiezan a sonar las campanas, y él lo toma como señal de que probablemente algo no anda bien. Otra cosa para notar es que la anfitriona prende una vela para mostrarle el camino. ¿Por qué prendería una vela? Wey, es 1977, en California. Había electricidad. Es más, el vato vio a lo lejos luces tintineantes, solo que no vio luces de velas o lumbre, pero no en realidad no veo mucho motivo para que la chava prendiera una vela. Y para cerrar el verso, se escuchan voces dándole la bienvenida (y presumiblemente elogiando la lindura de la mujer). Ahora, los hoteles son ruidosos, pero no se escuchan voces random dándote la bienvenida. Es sin embargo la manera en que lo plantea lo que hace que suene algo siniestro, no dice alguien me dio la bienvenida a lo lejos. Dice “se escuchaban voces”, dando a entender que no había personas alrededor que estuvieran tratando de comunicarse activamente.
En el tercer verso el narrador nos describe a una mujer, aunque no especifica si es la misma que lo recibió al llegar u otra huésped del hotel. Pero si es la misma a la que se referían las voces del verso anterior, sabemos que es linda, pero aparte que también es pudiente. Joyería Tiffany, carro Mercedes Benz y sus acompañantes son galanes de revista, en pocas palabras billete es lo que sobra. En fin, este grupito está bailando y cotorreando. A simple vista parece que no hay nada siniestro en ese verso, pero no tenga confianza querido lector. Se nos enfatizan las posesiones ostentosas y la compañía que mantiene esta mujer, ahí tenemos por lo menos dos pecados capitales: avaricia y soberbia, y si me pongo creativo también le ando sumando lujuria. Ya para este punto de la canción sabemos hacia cuál de las dos opciones se está decantando la situación, pero si no está muy claro les doy una pista, no es el cielo.
Pero si les queda alguna duda, el cuarto verso ayuda a disiparlas. El protagonista, ya entrando en confianza, le pide al capitán (jefe de meseros) que le traiga un vino, y el capi le dice “lo siento joven, hace un buen que no aquí no tenemos ese espíritu”. Aquí de nuevo le explico a los no cristianos y no bebedores. Primero, los espíritus o bebidas espirituosas son las que se obtienen por un proceso de destilado (tequila, whisky, etc.), el vino es una bebida que se obtiene de la fermentación, o sea, el vino no es un espíritu y el capitán debería saber eso. Segundo, en las celebraciones cristianas se utiliza el vino que representa elementos de una de las partes de la trinidad, y el espíritu representa otra parte de esa trinidad y en ese hotel no hay nada de eso.
En el quinto verso ya por fin le cae el veinte al vato de donde está. Al parecer la conversación en la fiesta se puso intensa, el vato resultó ser bueno tirando rollo, y se llevó a la muchacha a la habitación. Todo era JIJIJI y JAJAJA, que si el champán y que si los espejos en el techo. Cuando la morra se pone seria y le dice al galán “Aquí todos estamos atrapados por consecuencia de nuestras acciones”, imagino que ahí le mató el cotorreo al vato y se puso así de que “ah bueno, este, ¿cómo que ya hace hambrita no?” Y pues no mi compa, mejor le hubieras seguido la corriente, porque la chava responde con “pues en la habitación principal se reúnen para el banquete” y luego otra vez de la nada (seguro con voz siniestra) “lo apuñalan con cuchillos de acero, pero no logran matar a la bestia”. Esto se puede referir a cualquier cosa, pero si puede ser el cielo o el infierno, se oyen voces fantasmales y está lleno de pecadores; ya creo que sobran explicaciones de a qué bestia se refiere.
Seis versos le tomó al compa decir patitas pa’ que las quiero, pero ya por fin dijo si tienen tele ahí se ven y salió huyendo. Pero como era hombre educado primero decidió liquidar su cuenta y fue con el empleado nocturno a dejar su llave y que le dieran su recibo para deducirlo de sus impuestos. El empleado le acepta su dinero y le dice con una sonrisa siniestra “puedes liquidar cuando tú quieras, pero no puedes abandonar el lugar, NUNCA”. Y se escucha el solo de guitarra más épico de la historia – Tiru Titiru Titiruru. Tiru Titiru Tuuriiiii – Se aleja la toma del hotel mientras el protagonista cae de rodillas, con una mirada de desesperación, los brazos extendidos al cielo y gritando ¡NOOOO! Okay, esto último no pasa, y lo de la sonrisa siniestra tampoco, pero no me sorprendería. Pero ya, hay muchas interpretaciones de la canción que van desde el consumismo hasta el abuso de sustancias, y los miembros de la banda han abordado varias de estas interpretaciones sin decir explícitamente de qué trata la letra. Sin embargo, la que más descartan, es la que capta más el imaginario de las personas que es lo paranormal.
Otras versiones de Hotel California para escuchar, que le dan una atmosfera diferente, menos seria en algunos casos son:
- Hotel California, Gipsy Kings.
- Hotel California, The Cat Empire
- Hotel California, Banda Zeta (esta es una reinterpretación surreal que tiene poco que ver con la original).
¿Qué piensan de esta interpretación? ¿Creen que la canción se refiere a algo diferente? Déjenlo en comentarios.