Más que canciones: historias que cobran vida

No sé si ya les había dicho, pero uno de los aspectos que más disfruto de la letra de algunas canciones es cuando cuentan una historia. Ni siquiera podría listar todos los estilos que los compositores emplean al escribir un tema porque son muchísimos. Pero los que son capaces de contar una historia completa con introducción, trama y desenlace, y aparte una buena narrativa, para mí están en otro nivel.

Obviamente existen géneros como los corridos, las murder ballads o las canciones de crónica o protesta que relatan eventos y sucesos de la vida real, pero estos muchas veces se limitan a plantear los hechos, y aunque tienen elementos de construcción narrativa, muchas veces no profundizan en el desarrollo. Por eso hoy les voy a hablar de unas cuantas canciones que bien podrían ser un cuento o una película, con una historia, escenarios y personajes bien definidos.

Entre el metal y la fantasía: Rata Blanca

El primer tema que mencionaré es uno que precisamente está relatado a manera de un cuento de hadas: “La leyenda del hada y el mago” (1990) de Rata Blanca; este es un power metal de cajón. Sin decir ni agua va, en el verso inicial, el narrador nos deja saber quién es el protagonista (un mago), cuál es el conflicto (no podía encontrar el amor) y el escenario (un bosque encantado).

La narrativa sigue una cronología lineal, sin coros que interrumpan la historia, y nos presenta la trama cuando el mago conoce y se enamora de un hada; pero las fuerzas antagónicas se interponen y en el clímax de la canción logran separar al hada y al mago. El hecho de que el clímax llegue a medio tema nos podría hacer pensar que se acerca un desenlace de proporciones épicas; sin embargo, esto no ocurre porque esta historia, a diferencia de la mayoría de los cuentos de hadas, no tiene un final feliz. El desenlace nos deja con un mago solitario, a la espera del regreso del hada. Esta canción es tan visual que ni aun si Disney hiciera una versión animada podría igualar la película que me imagino cuando la escucho. Escrita por Walter y Roxana Giardino, más que otra cosa, esto es un cuento musicalizado.

El misticismo trágico de Mecano

Y siguiendo una línea parecida, pero no igual a la anterior, está “Hijo de la Luna” (1986) de una de mis bandas favoritas, Mecano. No es un cuento de hadas como tal, es más bien un cuento con moraleja con matices gitanos. La música es un estilo más pop con elementos de música folclórica (que imagino) de alguna región de España. En este tema, el narrador utiliza el primer verso para advertirnos y establecer la trama: “Tonto el que no entienda. Cuenta una leyenda, que una hembra gitana conjuró a la luna hasta el amanecer…”.

El motivo del conjuro era banal: conseguir un vato. En pocas palabras, esto es lo único que necesitamos saber: no molestes a la luna con trivialidades porque no va a terminar bien. Como sabemos que una canción de un solo verso no estaría en esta publicación, el narrador procede a contarnos la historia completa de la gitana en cuestión. La luna escucha la súplica de la mujer y le responde que concederá su deseo, pero a cambio tendrá que entregarle a su primer hijo. La mujer acepta porque, pues, ¿a qué se podría referir la luna? O sea: “simón, luna, ahorita agarro un cohete y voy a dejarte al chamaco”. Pues resultó que la petición era literal; cuando el hijo de los dos gitanos morenos nació completamente blanco como la luna 😊, el vato supuso infidelidad. Tras un violento desenlace, la luna se lleva al chavo y la canción cierra con una de las mejores frases que jamás se hayan escrito en la música en español: “Y si el niño llora, menguará la luna para hacerle una cuna”.

Crónicas de un romance cotidiano

Otro tema de Mecano que es una historia bien desarrollada y contada es “La fuerza del destino” (1988). A diferencia de las anteriores, este tema no relata una leyenda o cuento épico; al suave compás del new wave, nos relata la cotidiana situación del cortejo. La primera parte de esta rola es como escuchar a tu compa el carita contándote sus andanzas un viernes por la noche; narrada en primera persona, nos expone a los protagonistas (una pareja) y el escenario (la escena de ambiente juvenil).

El narrador le relata a su contraparte, de manera evocativa, su primer acercamiento e intento de conquista y cómo es rechazado: “Te dije: ‘nena, dame un beso’. Tú contestaste: ‘que no’”. El hecho de que sea en primera persona, a manera de conversación entre los protagonistas, ayuda a pintar una imagen al estilo de una telenovela. La segunda parte nos ubica en un futuro no tan lejano en la línea temporal, en donde la perseverancia tras ese primer rechazo solidificó la relación, que de momento no ha llegado a un final. Estos dos temas de Mecano, escritos por José y Nacho Cano respectivamente, nos dan dos ejemplos excelentes de narrativas visuales.

La independencia en el Folk Rock: The Beatles

Y para concluir esta publicación, con un tema muy similar a “La fuerza del destino”, al son de folk rock les traigo “Norwegian Wood” (1965) de mi banda favorita de todos los tiempos: The Beatles. Este tema es también un relato de cortejo en primera persona, pero de manera más general y no a un interlocutor en específico. De entrada, el narrador nos explica que, en palabras más, palabras menos, fue paloma por querer ser gavilán: “I once had a girl, or should I say, she once had me” (tuve una chica, o debería decir, ella me tuvo).

Si he de ser sincero, la construcción narrativa de esta canción no es tan buena como las otras que menciono; aunque se define al narrador como personaje principal, el escenario no es establecido claramente. Intuimos que es la casa de la chica por algunas frases: “Me pidió que me quedara y me sentara donde fuera”, “Me senté en su alfombra, bebiendo su vino”. Aun con sus defectos narrativos, quise incluir esta rola por una explicación que escuché una vez, que cambió mi perspectiva y que quiero compartir.

Una vez establecido que estamos en casa de la chica, llega la parte en que el narrador cuenta cómo, tras varias horas de conversación, ella le dice que se tiene que dormir porque trabaja al día siguiente. El vato se saca de onda y le dice que no se la haga, dando a entender que, aunque se quedó a dormir, nada ocurrió entre ellos. Al despertar al siguiente día estaba solo, porque la chava se fue a trabajar. La interpretación que escuché es que este es de los primeros temas en donde el interés romántico no es una mujer esperando a ser conquistada: tiene su propio lugar, su trabajo, es responsable y no va a faltar nomás porque venga John Lennon a endulzarle el oído. Distinto a “La fuerza del destino”, en este tema el galán no consiguió quedarse con la chica porque ella tenía otras prioridades. Y aunque no me consta que sea de las primeras rolas que abordan la temática desde ese ángulo, esa explicación me resonó mucho y escribí todo este rollo nomás para compartírselas. Hoy no les voy a dejar mi top 5 porque hay muchas canciones con muy buenas historias, y seguro escribiré una publicación complementaria a esta y pues no las quiero quemar. Pero cuéntenme qué les parecieron estas cuatro; déjenme en los comentarios si conocen alguna canción con una historia que les guste.

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