De Ítaca al Muelle de San Blas

Una colaboración “exclusiva” (o casi)

Gente, se viene acercando el estreno de la Odisea de Christopher Nolan, y el estudio me contactó para hacer una colaboración con Resonancia Sónica. No se crean, puro rollo, y no repitan eso, no quiero que me vayan a demandar por andar de hablador. Lo que sí, es que saben que aquí siempre tratamos de aprovechar los eventos culturales para hacer contenido; por eso, hoy me voy a dar a la estrambótica tarea de contarles cómo es que la canción El Muelle de San Blas (1997) de Maná está conectada con La Odisea. Les advierto desde ahorita que voy a incluir un par de spoilers de La Odisea al final, así que si no la han leído o visto alguna adaptación en los últimos 2500 años ya por mí no quedó. Ahora sí, a lo que te truje Chencha, cómo está conectada La Odisea con El Muelle de San Blas.

Primera parada: La locura del abandono

Para responder esto, primero vamos a hablar de la canción Le Llamaban Loca (1982), escrita por José Luis Perales e interpretada por Mocedades. Esta rola es la primera de tres de las que hablaremos hoy, que tratan de temas muy similares, pero ligeramente diferentes según el escritor y el contexto. El tema en que giran esta y las otras dos canciones es la locura de amor (no confundir con la de OV7), literalmente un trastorno mental en el que cae la protagonista tras verse abandonada por su pareja, lo que es más que evidente en el título que Perales escogió.

La letra nos comenta brevemente cómo tras irse su pareja, la mujer empieza a descuidar su jardín, lo cual estoy seguro de que es una analogía de su aspecto; y por ese motivo le empezaron a llamar “loca”. Eventualmente, trabajadores de la salud mental logran internarla, y ella les argumenta que no está loca, que sí estuvo loca de amor, pero eso ya fue. Lo cual les importa poco y la remiten. Ya internada se le puede ver en un banco consultando su reloj, mientras que el autor nos confirma que el galán ya no volvió.

Segunda parada: Esperando en el muelle

Pasemos ahora a En El Muelle de San Blas (1997) de Maná, escrita por Fher y Álex con otros colaboradores. La historia de este tema es una especie de versión extendida del de Mocedades. Igual, el vato se va dejando sola a la mujer, pero aquí nos dan un poco más de contexto. Se nos explica con lujo de detalle que el sujeto partió a bordo de un barco, pero le dijo “no te preocupes que de volada vuelvo”. Se lo juró por su madre, es más, hasta le dijo “ni se te ocurra conseguir otro novio porque sí voy a regresar”.

La mujer le creyó, y diario iba al muelle a esperarlo de regreso. La primer semana puro cotorreo, hasta le echaba pan a los patos y todo, pero el vato no volvía. Un mes, dos. Un año, el tiempo pasaba impasible y el vato nomás no volvía. La protagonista se alarma de que al volver no la vaya a reconocer y empieza a usar la misma ropa todos los días por si las dudas; esto, al igual que la rola anterior, deriva en una descuidada apariencia y que la gente mal-vibrosa del pueblo le empezaran a decir también loca. Y eventualmente trataron de llevarla a un hospital psiquiátrico, solo que en esta canción no pudieron, la señora se aferró a su banca y a la fecha sigue allí sentada esperando a que regrese el vato.

Tercera parada: El regreso del galán (y el cruce con Homero)

¿Y cómo está relacionado esto con La Odisea? La respuesta viene en la siguiente canción. Para cerrar el ciclo y atarlo a la épica de Homero, tenemos que hablar de Penélope (1972) de Joan Manuel Serrat. A grandes rasgos la historia es la misma, pero Serrat es el único de los tres casos en donde la protagonista tiene nombre, Penélope (acuérdense del nombre porque va a ser mencionado más adelante).

Igual que la mujer del muelle, su pareja se alejó y prometió volver, solo que aquí se va en un tren. Por lo tanto, la mujer lo espera en un banco en la estación del tren, y al igual que La Loca, constantemente revisa su reloj. Igual, pasan y pasan los años, y el hombre no regresa. Afortunadamente, los habitantes de este pueblo son más respetuosos y no le empiezan a decir loca, ni la tratan de enviar al manicomio. Pero igual el chisme es el chisme, y están al pendiente de qué pasa con Doña Penélope, que se la pasa sentada en su banco en la estación siempre bien arreglada.

Y es por las personas del pueblo que nos enteramos de que, a diferencia de las otras dos canciones, en este caso el galán sí regresó. La miró y le dijo: “qué onda mi Penny, mira nomás quién volvió”. Pero sas que ya había pasado mucho tiempo, y Penélope no lo reconoció. Subiría de peso el hombre, se quedaría calvo, solo Dios sabe; el caso es que Penélope le dijo: “no señor, usted no es la persona que espero”, y se quedó en el banco esperando.

Atando cabos con la antigua Grecia

Por ser Penélope la que se escribió primero, quiero pensar que las otras dos toman su influencia de aquí, y por ese motivo a la vez me gusta pensar que las tres tienen sus raíces en La Odisea. A grandes rasgos y resumidas cuentas, La Odisea nos cuenta las travesías y peripecias que Odiseo tiene que pasar para volver a su casa tras la guerra de Troya. Y para entender lo que pasaba en su casa en Ítaca, hay también que entender que habían pasado 20 años (10 de guerra, 10 de viaje) que el héroe no veía a su esposa Penélope (como en la canción de Serrat).

Para no hacérselas muy cansada, Odiseo no podía llegar a Ítaca como Pedro por su casa, aunque ese fuera el caso. Así que la diosa Atenea le ayudó a disfrazarlo de vagabundo para que no lo reconocieran, y lo disfrazó tan bien, que ni siquiera su esposa lo reconoció. Fueron estos los elementos que Joan Manuel Serrat tomó para su canción Penélope: el amante que se aleja por demasiado tiempo y al regresar su pareja ya no lo reconoce.

Lo de la espera en el banco y la alusión al reloj para indicar el paso del tiempo son ya más propios de la rola y no tanto del poema épico, pero son esos los elementos que José Luis Perales tomó para integrar a su canción Le Llamaban Loca, agregando, singularmente, el elemento de la locura. Locura que, a su vez, Maná incorporaría a su tema En El Muelle de San Blas, en conjunto con otros elementos como el paso del tiempo, la espera, el cambio de apariencia física o sentimental. Y de esta manera concluyo y ato el hilo de cómo la canción En El Muelle de San Blas, de la banda mexicana, está relacionada con la historia de La Odisea. ¿Cómo la ven, sí tiene sentido o puras figuraciones mías? Dejen sus opiniones en los comentarios, y ya duérmanse o no les cuento cómo están relacionados Stairway to Heaven y Chespirito (jajajaja no se crean, no hay tal cosa).