¿Qué Ocurrió en la Estacion del Metro Balderas?

Mi gente bonita, hoy vamos a cotorrear; vamos a tener una plática unilateral en donde yo voy a hablar y ustedes se van a hacer los sorprendidos de vez en cuando. De repente van a asentir como si mis palabras hicieran total sentido. Entonces, para disfrutar al máximo este rollo, les recomiendo que agarren la bebida de su preferencia y acompáñenla con una botana; ya sea una cerveza con papitas o café con pan, el punto es convivir.

El clásico que todos conocemos

Si les gusta el rock en español, seguro han escuchado “Metro Balderas”, popularizada por El Tri e incluida en su disco Simplemente (1985). Es un tema al estilo bluesero que maneja y prefiere Alex Lora. La canción es básicamente un listado de las estaciones de metro de la Ciudad de México (otrora DF) y una petición del narrador al conductor del sistema de transporte para que lo lleve a cualquiera de esas estaciones… excepto a la estación de Balderas.

A través de los versos, Lora nos deja saber que no quiere terminar en esa estación en específico porque ese fue el lugar en donde por última vez vio a su “amor”. Ya a la conclusión del tema se nos revela que el motivo de la separación fue que, en esa estación de metro, el interés amoroso del protagonista decidió abandonarlo para incursionar en el oficio más antiguo del mundo o, como elocuentemente se expresa en el tema, “meterse al talón”.

El Profeta del Nopal y la versión original

El rollo es que este tema no es 100% original de Alex Lora; es una especie de versión libre del tema “Estación del Metro Balderas” (1982), del Profeta del Nopal, Rodrigo González (Rockdrigo pa’ los compas). Aparte de compartir melodía y estar claramente inspirada en la canción de Rockdrigo, la única similitud que ambos temas comparten es que el protagonista quiere evitar la estación de Balderas porque allí fue donde “perdió” a su amor.

Al ritmo de folk con leves toques de rock, la versión original cuenta una historia más profunda y oscura. “Estación del Metro Balderas” narra un episodio de crisis emocional o colapso mental, no sabría especificar el término. El tema abre con una breve interacción entre el protagonista y el conductor del metro. La suavidad de la melodía y la calma en la voz de Rodrigo hacen que la violencia en el primer verso pase casi desapercibida, pero basta con poner atención a las dos primeras líneas para darse cuenta: “Sáquese de aquí, señor operador. Este es un secuestro, yo manejo el convoy”.

El Rock Urbano y el Movimiento Rupestre

Si no conocen a Rodrigo González, o no están familiarizados con su obra, les comento rápidamente: era un artista que estaba perdidamente enamorado de la Ciudad de México y la vida urbana. Aunque el vato creó su propia escena, el Movimiento Rupestre, es inevitable incluirlo también en ese subgénero conocido como Rock Urbano; no solo porque sus temas se centran en su mayoría en la vida de ciudad y la ciudad en sí, sino también porque es influencia para muchos exponentes del movimiento.

Crónica de un colapso en el subterráneo

Volviendo a la rola, el protagonista explica que han pasado cuatro años desde que “perdió” a su novia en la estación de Balderas. Según la expresión usada, literalmente la perdió entre la gente y ya no la encontró a pesar de que la buscó en todos los rincones de la estación. Sin embargo, aunque la Ciudad de México es enorme y con muchísima gente, es difícil perder a alguien y no volver a verlo, especialmente si se tiene una relación con esa persona; por eso creo que el trasfondo es que la novia lo dejó voluntariamente para terminar la relación.

Al parecer, la vida siguió de manera cotidiana para el protagonista por al menos cuatro años, hasta que esa mañana algo ocurrió que le hizo quebrarse. Está implícito en la letra que en su ruta hacia el trabajo atraviesa por esa estación; es probable que el constante paso por allí haya acumulado la presión, lo cual desemboca en el secuestro del convoy del metro.

La frialdad de la locura

De nuevo quiero mencionar la interpretación de Rodrigo, porque las únicas veces en donde se muestra alguna emoción o sentimiento durante el tema es en el coro y gancho de la canción, cuando a modo de lamento repite un “No, no, no”, y cuando tristemente reitera que la buscó de vagón en vagón. Pero la calma y frialdad con que las partes violentas de la canción se muestran hace parecer el suceso como algo demasiado cotidiano:

“Mejor haga caso o le doy un balazo. ¿No se ha dado cuenta que estoy muy alterado? Ya lo dijo Freud, no recuerdo en qué lado: ‘Solo es la experiencia que he experimentado’”.

Curiosamente, en este mismo verso, en donde usando al famoso psicoanalista, el mismo protagonista nos alerta que está pasando por un brote psicótico, o por lo menos de esa manera trata de justificar sus acciones. Y de nuevo, aquí hago hincapié en la habilidad lírica de González; la frase comúnmente adjudicada a Freud es “Solo la experiencia propia vuelve al hombre sabio”. Al parafrasearla de la forma en que lo hace, Rodrigo nos deja ver que sus acciones son consecuencia de sus experiencias, pero definitivamente no reflejan sabiduría alguna.

Un final abierto

El tema concluye con el mismo coro y lamento del protagonista al no haber reencontrado a su novia. No nos deja claro cómo terminó el secuestro al metro, pero esperemos que el hombre solo haya dado un par de vueltas en el subterráneo evitando Balderas antes de entrar de nuevo en razón y dejar al conductor a salvo.

“Metro Balderas” es una canción icónica y representativa del rock nacional y del repertorio de Rockdrigo; y a la postre le valió que erigieran su estatua en esa estación de metro. Espero hayan encontrado esto interesante y, si no conocían la versión original, que se den la oportunidad de escucharla.