Del Barrio Bravo al Vive Latino

Allá por principios de los 2000, cuando empecé a escuchar más cumbia, había aún personas que se sorprendían un poco de que a alguien en sus tempranos 20, le gustaran las cumbias. En pleno 2026 esto no es algo fuera de lo normal ni por lo que sorprenderse; todo mundo y su vecina toca o ha tocado cumbia. En estos 26 años la cumbia ha pasado de ser música meramente “grupera”, a ser música popular, música alternativa, pop y, lenta pero consistentemente, se ha ido convirtiendo en la música folclórica (folk, para los compas) mexicana.

Capitalizando el “cumbión”

Ya antes había hecho un post sobre cumbias, y como vi que vendió muy bien, hoy voy a escribir otro para capitalizar y generar interacciones. No se crean, acabo de escuchar un cumbión marca diablo que me motivó a escribir de nuevo sobre este tema, pero desde otro enfoque.

¿El motivo? Los intérpretes de esta cumbia que se llama ¿Cuál es la Razón? (2026) son Natalia Lafourcade (ídolo de México y patrimonio de la humanidad), Instituto Mexicano del Sonido (referentes de la música electrónica) y David Byrne (leyenda del New Wave, productor y artista completo).

De nuevo, ahorita esta combinación de artistas tocando una cumbia es cosa de todos los días, pero para llegar a este punto de cotidianidad tuvieron que pasar muchas cosas; hace 30 años hubiera sido imposible ver a Daniela Romo, Chuck Berry y El Tri tocando una cumbia. Entonces, ¿qué fue lo que pasó? ¿Cómo llegamos aquí?

Los antecedentes y el salto a la pantalla

No ahondaré mucho en los antecedentes, que pueden leer en mi anterior publicación, pero puedo mencionar a Los Caifanes tocando La Negra Tomasa, o a El Gran Silencio adoptando y mezclando cumbia con rock y rap sin miedo. Pero fueron dos sucesos específicos los que considero responsables de completar la transición de la cumbia al mainstream.

El primero ocurrió en 1996, cuando Los Ángeles Azules lanzaron el tema Cómo te voy a olvidar, que, aunque fue un éxito inmediato en el ambiente grupero, el verdadero impacto se sintió dos o tres años después, cuando el tema dio el brinco de la radio a la televisión.

A finales de los 90 no había un programa más popular que Otro Rollo en la televisión mexicana, y una oportunidad en ese espacio podía marcar un antes y un después para muchas agrupaciones. Lo de Los Ángeles Azules fue algo paulatino; su primera “aparición” no fue como invitados. De pronto un día, la banda local empezó a tocar el riff de Cómo te voy a olvidar como complemento humorístico en las intervenciones de Adal. Todos conocíamos la rola, pero funcionaba precisamente porque nadie esperaba escuchar una cumbia en Otro Rollo. El cotorreo fue creciendo y se volvió normal escuchar esas primeras notas en el show, que para cuando la banda fue propiamente invitada a tocar en el set, fueron muy bien recibidos por un público que regularmente no asistiría a eventos de Los Ángeles Azules.

Aunque en el momento pareciera intrascendente, la señal que este evento mandó fue: “al público de entre 15-25 años también se le puede vender cumbia”, solo había que encontrar la forma.

La fórmula del Barrio Bravo

Esta forma o fórmula se descubrió en el segundo evento de los que les mencionaba. Año 2001, voy en la ruta (transporte público) rumbo a la prepa; el chofer lleva sintonizada Magia Digital 100.7 (estación de radio grupera). El locutor presenta una canción de “no sé quién” y Control Machete (pioneros del rap mexicano e ídolos personales); procede a sonar de las bocinas el pinche cumbión más loco y denso que en mi vida había escuchado: Cumbia sobre el río.

Quedé tan aturdido, no supe procesar al 100% lo que escuchaba, que cuando llegué a la escuela le dije a mis amigos: “acabo de escuchar una canción de Control Machete que es ‘como cumbia’”, pero era una cumbia con todas las de la ley, solo que no lo entendí en el momento. Ese “no sé quién” que acompañaba a Control era Celso Piña, un veterano de varios años en la escena de Monterrey que acababa de editar el disco Barrio Bravo (2001), con el que cambiaría y moldearía el panorama de la música popular.

Con Barrio Bravo se descubrió la fórmula que hoy en día sigue funcionando: grabar cumbias interpretadas por cantantes de otros géneros populares. Además de Control Machete, en ese disco participan también Rubén Albarrán (Café Tacvba), El Gran Silencio, Blanquito Man (King Changó) y otros artistas. Esto le dio una proyección impresionante a Celso —súper merecida, por cierto— y aceleró la entrada de la cumbia en la escena alternativa.

El presente: Cumbia para todos

Primero vinieron varios discos similares donde cada vez más cantantes se sumaban, luego una nota o hasta portadas en revistas de rock, y finalmente una presentación especial en el Vive Latino. Sin darme cuenta, un día ya Los Ángeles Azules o Celso Piña lideraban festivales al lado de Zoé y Moderatto; y hoy Santa Fe Klan está editando discos de cumbias.

Considero que estos eventos, si no causaron todo el movimiento, al menos ayudaron a potenciarlo; y juzgando por esta nueva colaboración entre Natalia Lafourcade y David Byrne, no me parece que vaya a parar en un futuro cercano. Así que, si la vida te da cumbias, tú baila y no la chilles.

Aquí les dejo otras 5 cumbias para el bailongo:

  • Tres Marías, Andrés Calamaro
  • La Danza de los Mirlos, Los Mirlos
  • Güe-güe-güepa, Los Chicos de Barrio
  • Cumbia Poder, Celso Piña (con El Gran Silencio)
  • Si vos te vas, Margarita la Diosa de la Cumbia

¿Cómo ven, están de acuerdo? ¿Qué otra cumbia les gusta o se me pasó? Déjenlo en comentarios.