Gente, van a decir que parezco disco rayado y que cómo friego con lo mismo, pero allá por mis años de adolescencia y joven adultez, no es que no me gustara otra cosa que no fuera rock, es que simplemente no lo aceptaba de manera pública o privada. Era de esos vatos mamones que literalmente se creen más inteligentes por el tipo de música que les gusta.
Por este motivo, hubo muchísima música a la que no le di oportunidad; muy buena música que no era rock y que terminé “descubriendo” años después. Aunque, sinceramente, no sé si hubiera cambiado algo el darle oportunidad a toda esa música, pues había bandas que, por más buenas que me hubieran parecido, no es como que las fuera a escuchar o ponerme sus camisetas porque: “masculinidad frágil”.
Hoy puedo decirles que he cambiado, y si la música me gusta, lo acepto y ya. Por eso no les vengo a vender mi gusto por La Oreja de Van Gogh como algo culposo, pero sí voy a tratar de exponer y entender cómo es que me gustan cuando, en teoría, no deberían de gustarme.
Perfiles musicales y la “fórmula” del éxito
Cuando digo que LODVG no debería de gustarme, es porque existen ciertos perfiles en la música que simplemente no me pasan. Por ejemplo, las bandas que te venden sentimientos extremos como Los Temerarios o Sin Bandera, en donde la mayoría de sus temas son extremadamente melosos o adoloridos, no hay punto medio; o las canciones de fórmula como las de Arjona, que son excelentes canciones porque el vato es una fregonada para escribir, pero no tienen alma: están simplemente diseñadas para ser éxitos.
Hay otros perfiles que no me gustan, pero de momento solo mencionaré estos dos, porque a simple vista pareciera que son en los que encajaría LODVG: una voz dulce y tan expresiva que es capaz de transmitirte hasta un dolor de cabeza, y dos compositores que pareciera que tienen la fórmula exacta para escribir éxitos, con baladas pop románticas a diestra y siniestra.
El punto de quiebre: Guapa y la Muñeca de Trapo
No estoy seguro de cuándo fue que los escuché por primera vez, pero sé que desde el inicio tuvieron gran éxito en México. En una ocasión estuvieron de invitados en Otro Rollo, programa que veía religiosamente, pero no vi sus intervenciones. Lo poco que escuché de ellos al principio no me pareció especial ni diferente a las mil bandas de baladas que sonaban en el radio en ese tiempo.
Fue hasta que salió el disco Guapa (2006) que por fin les di una oportunidad. No solo era ya un poco más maduro para cuestiones musicales, sino que la banda también le echó ganitas para llamar mi atención y le metió tintes un poco más de rock a su música. Muñeca de Trapo fue la rola específica. Yo sé que esto les saca de onda sabiendo que yo soy un tipo duro con voluntad de hierro y no me han de imaginar escuchando una rola de una chava que dice que es una muñeca de trapo, pero es que la música es un Power Pop con toques de Metal Gótico que al principio pensé que era Lacrimosa.
Okay, tal vez no tanto así, pero sí es un poco más roquera que lo que les había escuchado antes. La voz de Amaia siempre me ha gustado, entonces ahí no había pierde, pero sí la había demeritado antes por asumir que solo cantaba rolas románticas, y ese era error mío; porque, aunque la canción tenga una temática de amor, no significa que sea romántica, pero hablaré de eso en un minuto.
Letras complejas bajo una voz dulce
Muñeca de Trapo sí tiene una temática romántica, pero está planteada desde la perspectiva de la persona que no puede expresar sus sentimientos a alguien que le correspondería, lo que provoca un distanciamiento. Yo sé que no es una rola súper fuera de lo común en plena era Emo, pero la música, Amaia alcanzando un rango más alto que de costumbre y la temática complicada fueron suficientes para hacerme buscar en el catálogo de la banda.
Obviamente fui a escuchar sus éxitos anteriores y me di cuenta de que la voz de Amaia es engañosa. Por ser tan dulce, yo erróneamente asumí que todo era pura rola romántica, y no: varias de sus rolas son más bien de amistad. Pero lo que me pareció más curioso e importante fue que, aunque sí tienen muchas rolas románticas, rara vez usan palabras o frases como “amor” o “te amo”, y escriben de una manera compleja pero no rebuscada ni contradictoria.
Según entiendo, el guitarrista Pablo Benegas y el tecladista Xabi San Martín son los principales letristas de la banda, y los vatos no solo tienen un vocabulario que es la envidia de Larousse, lo utilizan de una forma brutal. Aquí les transcribo algunas de mis partes favoritas de sus canciones a manera de ejemplo:
“Dime dónde has ido. ¿Dónde esperas en silencio, amigo? Quiero estar contigo, regalarte mi cariño. Darte un beso, ver tus ojos disfrutando con los míos hasta siempre. Adiós, mi corazón.”
Un verso completo sin repetir palabras para decir “Te extraño”, eso es literatura y no un blogsillo de internet. Otro verso que me gusta mucho es:
“Un café con sal. Ganas de llorar. Mi mundo empezando a temblar. Presiente que se acerca el final.”
La cinematografía aquí es genial, las observaciones puntuales y cortas: “un café con sal”, “ganas de llorar”, luego acentuados por la descripción de la sensación: “mi mundo empezando a temblar”. Es un estilo de escritura muy particular que LODVG domina a la perfección.
Conclusión y mi Top 5
Desafortunadamente, cuando me empecé a interesar en la banda, Amaia iba de salida. Fue sustituida por Leire, quien también tiene una voz genial, pero a mi parecer no logra expresar por completo esas inflexiones y sentimientos complejos que las letras de Benegas y San Martín plasman.
Entonces, para concluir, La Oreja de Van Gogh no es una banda de pop convencional: tienen gran virtuosidad musical, una voz muy buena y letras complejas y profundas que tienen la cualidad de sonar sencillas. Estos son los motivos por los que, aunque en papel debería ser lo contrario, es una banda que me gusta y disfruto mucho.
Aquí les dejo mis 5 rolas favoritas de La Oreja:
- Muñeca de Trapo
- Cuídate
- Puedes Contar Conmigo
- París
- Dulce Locura
¿Qué les parece? ¿Cuál es su rola favorita de La Oreja? ¿Son team Amaia o team Leire? Los leo.