Gente, hoy les vengo a hablar sobre uno de los robos más descarados en la industria de la música y que sentaría un oscuro precedente para muchas de las demandas frívolas que estamos viendo en la actualidad.
En 1997, la banda británica The Verve lanzó su tercer disco: Urban Hymns. En este álbum aparece “Bitter Sweet Symphony”, que fue lanzado como sencillo principal y que, a pesar de ser un éxito global y la canción insignia de la banda hasta la fecha, la banda ha visto prácticamente nada de las ganancias generadas.
Un sample, dos versiones y mucha confusión
La historia puede parecer sencilla: como parte del arreglo musical del tema, The Verve sampleó un fragmento de una canción de The Rolling Stones. Los Stones demandaron a The Verve por plagio y se quedaron con el 100% del crédito y regalías generadas. Esta es la historia corta, la que casi todos conocen y técnicamente es correcta.
Pero la historia completa tiene más trama, drama y codicia. Y la verdad también es más compleja, así que pónganseme truchas para que no pierdan el hilo.
Ahí les va: resulta que en 1997, mientras The Verve trabajaba en el disco, el vocalista Richard Ashcroft tenía una rolita que no lo acababa de convencer y no le hallaban lugar. Efectivamente, esa canción era “Symphony”. Tras varias tomas, el productor decidió agregarle unos arreglos de cuerda que le dieron más forma y Ashcroft se empezó a emocionar y a agregarle algo por aquí y algo por allá. Y entre esos “algos”, se decidió agregarle un sampleo bien loco, para que tuviera ese elemento de Hip-Hop que tanto le gustaba a la chaviza.
Si no están muy enterados de lo que es un sample, les explico rápidamente: en su forma más original, es tomar un cachitito de una canción, manipularlo y reutilizarlo como elemento en una nueva canción. Así es como entra a la conversación el sample en cuestión, y donde se empieza a poner sabroso el rollo.
El origen de la discordia
En 1965, la banda The Rolling Stones grabó el tema “The Last Time”, un rocksito con elementos blueseros de esos que a los Stones les salía muy bien, con créditos de autoría atribuidos a Jagger/Richards. Y fue un hitazo, porque sinceramente es un rolón. Pero el sample de la discordia no viene de esta grabación precisamente.
Ese mismo año, The Andrew Oldham Orchestra grabó un disco con canciones de los Stones en versiones orquestales y, como ya lo pueden imaginar, “The Last Time” estaba incluida. Es de esta grabación de donde, 30 años después, The Verve seleccionaría dos segmentos con un total de más o menos 16 segundos, lo complementaría con otro fragmento de 2 segundos de un tema adicional, y formarían un sample de 18 segundos que se repetiría en bucle durante el tema “Bitter Sweet Symphony”.
El villano de la historia
Aquí se pone algo técnico el rollo, así que no se me duerman y pongan atención porque les voy a hacer examen al final. Como iban a utilizar parte del trabajo de alguien más, tenían que asegurar los derechos, así que el equipo de la banda fue con la compañía que tenía los derechos del disco de la orquesta (que era la música que iban a utilizar) y les dijeron: “Mira, queremos usar 5 notas de tu grabación, pasa quebrada”, y les respondieron: “Va, pero te mochas con una feriecilla”. Los de management se fueron bien logrados a decirle a The Verve: “Chavos, ya se armó. Todo en orden”.
El problema fue que la banda había asegurado los derechos de la grabación, pero no los de composición. O sea, Mick Jagger y Keith Richards tenían que dar el visto bueno. Ese fue el segundo problema, porque aunque era su canción, ellos no tenían los derechos. Los tenía uno de los villanos más despreciables de la industria musical (según algunos): Allen Klein, quien había sido mánager de los Stones en los 60.
Ese vato era un trácala y tenía el colmillo muy largo. Les dijo: “No, mis chavos, eso de los samples no va con la onda, así que no se arma. Aparte están usando más de las 5 notas por las que pidieron permiso. Y ya escuchándolo bien, hasta están usando la misma melodía. Pero para que vean que soy la bandota, los dejo usarlo, nomás que nos vamos mitad y mitad con los ingresos”.
Del éxito masivo a la quiebra creativa
La banda acepta a regañadientes porque ya tenía todo listo para lanzar el tema. Y una vez que este empieza a circular en el radio, llega el tercer problema. “Bitter Sweet Symphony” se convierte en un éxito instantáneo y hasta es nominada a un Grammy, lo que hace a Klein cambiar de opinión y, en vez de querer el 50%, ahora exige el 100% de los ingresos y crédito de autoría total para Jagger y Richards.
Para evitar el proceso penal, The Verve accede a estos términos, renunciando a cualquier ingreso monetario por su tema más emblemático. Aunque Klein falleció en 2009, no sería hasta el 2019 que Jagger y Richards decidieran revertir los derechos y subsecuentes regalías que puedan aplicar a Richard Ashcroft.
Reflexión final
Hay varias maneras de ver todo este embrollo y, sorprendentemente, hay gente que considera que Ashcroft y The Verve plagiaron descaradamente a los Stones y no merecen beneficio alguno. Personalmente, difiero: la banda conscientemente utilizó fragmentos y la melodía de “The Last Time”, por lo tanto, una remuneración era necesaria; pero sinceramente, había muchos arreglos más justos y no llanamente predatorios como arrebatarles el 100%.
Otra cosa que comentaba al principio es que esta demanda sentó un precedente para muchas de las demandas frívolas que vemos hoy en día. Les explico: seguro han visto algunas de las siguientes notas de una forma u otra: “Tal artista vendió su catálogo por tantos millones a compañía multinacional”, “Artista que murió hace 50 años demanda a cantante moderno por plagio” o “YouTube me tumbó el video por derechos de autor”. Lo que pasa es que estas compañías, que están podridas en dinero, compran los derechos de temas famosos y luego buscan a cantantes o creadores que utilicen esas canciones de cualquier manera para demandarlos. O, en su defecto, lanzan sus propios artistas e incluyen samples de las canciones que compraron y así generan un doble ingreso.
Pero bueno, espero que hayan disfrutado el texto y, si no sabían cómo había estado la movida con “Bitter Sweet Symphony”, hayan aprendido algo nuevo.
Aquí 5 de las canciones más famosas que han estado, o se “cree”, en controversia de plagios:
- Stairway to Heaven, Led Zeppelin. Posible plagio a “Taurus”, de Spirit.
- My Sweet Lord, George Harrison. Posible plagio a “He’s So Fine”, de The Chiffons.
- Ice Ice Baby, Vanilla Ice. Posible plagio a “Under Pressure”, de Queen/David Bowie.
- Blurred Lines, Robin Thicke. Posible plagio a “Got to Give It Up”, de Marvin Gaye.
- Ghostbusters, Ray Parker Jr. Posible plagio a “I Want a New Drug”, de Huey Lewis and the News.
¿Qué les parece todo este tema? ¿Conocen algún otro plagio famoso? Déjenlo en los comentarios.