Mi gente, hoy les vengo a contar un poquito de uno de los discos más icónicos de la música. Es un disco de mi banda favorita, pero no es mi disco favorito de ellos; sin embargo, me llama mucho la atención por muchas cosas más allá de lo musical. Me refiero a Abbey Road, el último disco grabado por los Beatles como banda. Voy a abordar los elementos que me parecen importantes de este disco por partes, porque hay al menos tres que considero muy relevantes: 1) la música, 2) la estructura y 3) la portada.
Temporadas de Beatlemanía
Como dije, Abbey Road no es mi disco favorito de los Beatles en este momento; pero cuando se trata de esta banda soy de temporadas y eso puede cambiar, porque sinceramente no tienen disco malo. Alguna vez he comentado que me gustaría ver a los Beatles de 1964 interpretando las canciones de 1969 o viceversa; y musicalmente este disco es lo más cercano a eso que se puede estar.
El regreso a lo esencial
Tras algunos meses de tensión que se vivieron durante las sesiones de Get Back (el documental está ahora disponible en plataformas de streaming), Paul McCartney convenció a la banda y a su productor George Martin de grabar un nuevo disco. La condición fue hacerlo “como antes”. Tras un periodo de mucha experimentación en el estudio que abarcó alrededor de cuatro discos (si contamos de Revolver al White Album), la consigna era regresar a algo más simple.
Aunado con el presentimiento (consciente o inconsciente) de que la banda estaba por disolverse, tenemos un disco que suena muy sentimental e íntimo. Lennon-McCartney hacen lo suyo como ya nos tienen acostumbrados, pero aparte tenemos a un George Harrison en “modo Master” en cuestiones líricas. En lo que se refiere a canciones “completas” en el disco, George contribuye con “Something” y “Here Comes the Sun”, que nada le piden a “Because” u “Oh! Darling”.
La magia de “Because”
Aunque sí quiero destacar “Because”, que tiene una letra sencilla pero muy bonita, e incluye una armonía a nueve voces que se logró grabando a John, Paul y George cantando al mismo tiempo en diferentes tonos, y luego triplicando la grabación. ¡Wey!, ¿cómo se te ocurre eso? Se me pone la piel chinita nomás de pensarlo. Si no han escuchado “Because”, vayan a la de ya a oírla, aquí los espero.
El genio de los fragmentos: El Lado B
Cualquier otro disco de cualquier otra banda sería un buen disco si tuviera una sola de las canciones que mencioné, pero los Beatles no son cualquier otra banda. Hay grupos que tardan algunos años en grabar un nuevo disco, y en ocasiones ni así logran igualar la calidad del anterior. En este caso, la banda tenía un par de meses de haber terminado la grabación de su disco anterior (aunque no había sido editado); por lo tanto, no tenían el extenso repertorio de canciones que usualmente llevaban a las sesiones de grabación, PERO sí tenían algunos fragmentos e ideas de canciones que decidieron incluir.
Es por este motivo que la estructura de Abbey Road es diferente a la de los demás discos de la banda: en vez de ser dos lados con 5 o 6 canciones, este tiene un lado A con seis temas y el lado B con tres canciones más un popurrí (medley) de fragmentos inéditos. Sinceramente, por mucho tiempo no le di a este disco mucha importancia porque creía que los fragmentos le restaban. Pero una vez que le presté atención, me di cuenta de que el popurrí no solo funcionaba muy bien, sino que aparte es excelente.
“The End”: El cierre de una era
Con el tiempo le agarré mucho cariño a la sección que abarca desde “She Came In…” hasta “The End”, que tiene todo el sello de Paul; el vato estaba decidido a dejarse el alma. Su interpretación es de lo más top que puede haber y la banda lo respalda como si sus vidas dependieran de ello. Pero lo que más me sorprende es el final, “The End”, que es la última canción (más o menos) del disco. No solo incluye un duelo de guitarras entre Lennon, McCartney y Harrison, también tiene el primer y único solo de batería de Ringo en la discografía de la banda.
Pero, mi gente, mis hermanos, mi sangre… el cuarteto con el que cierra el tema es lo más poético y preciso para la última canción del último disco de la banda más grande:
“And in the end, the love you take is equal to the love you make.” (“Y al final, el amor que recibes es igual al amor que entregas”).
Además de ser una frase hermosa y muy filosófica, según lo que he leído, está escrita en un estilo llamado Couplet (pareado) que Shakespeare usaba como recurso para cerrar sus escenas con una especie de moraleja.
El primer “Track Oculto”
Lo que sí es que, en mi opinión, es desafortunado que, aunque sea el ultimo track oficial del disco, no sea el que lo cierra en realidad. Los Beatles, siendo la banda de vanguardia e innovadores de tendencias, decidieron darnos lo que posiblemente sea el primer track oculto en el rock. Al término de “The End” tras unos cuantos segundos de silencio, sigue otro pequeño tema que no aparece en el listado original de canciones. Se trata de “Her Majesty”, una especie de canción humorística que quedo allí gracias a un error técnico en la mezcla del disco y decidieron dejarla. Dicen los que le saben a esto que el probable motivo de su inclusión fue para quitarle un poco de seriedad al cierre del álbum, ya que los Beatles nunca se tomaron tan en serio a sí mismos, pero eso ya es interpretación de la gente.
De “Everest” a la calle más famosa del mundo
En el rubro creativo, la idea original para el título del disco era Everest. Este nombre suena muy ambicioso, y el concepto de la portada también lo era. A partir del lanzamiento de Rubber Soul, las portadas de los discos de los Beatles se habían convertido en un evento cultural por sí mismas, ya fuera por la psicodelia bicolor de Revolver, el complicado collage de Sgt. Pepper o la extrema austeridad del White Album. Para la portada de Everest, la banda pretendía volar al Himalaya y tomarse una foto en las faldas del monte. Pero por motivos variados —en particular que los cuatro ya estaban fastidiadotes de estar juntos— decidieron nomás salir a la calle, tomarse una foto y que fuera lo que Dios quiera. Así también, el título cambió a Abbey Road (que es el nombre de la calle que cruzan).
Fuera de la sencillez de la imagen, destaca que ni el nombre de la banda ni el título del álbum aparecen por ninguna parte.
Paul está muerto y otras teorías
Y para mi gente a la que le gustan las teorías de conspiración, esta portada contribuyó a alimentar esa que dice que Paul murió en 1966. La lógica es que el orden de los integrantes y sus atuendos representan una procesión fúnebre:
- John Lennon: Al frente, vestido de blanco, representa la divinidad.
- Ringo Starr: Vestido de negro, representa al predicador.
- Paul McCartney: Representa al difunto, porque va descalzo y eso significa que ya “entregó los tenis”. No se crean, no sé por qué ir descalzo significa estar muerto, pero yo no hago las reglas.
- George Harrison: Pandroso y desaliñado (jajaja, ¡ay, raza!), representa al enterrador.
Un impacto cultural imbatible
Fue precisamente la portada del disco la que me animó a escribir sobre este tema. Un día, viendo una de esas listas de portadas icónicas, aparecía esta, junto a las ya mencionadas Revolver y Sgt. Pepper, que son muy complejas. Caí en cuenta de que la portada de Abbey Road, aunque más simple, tiene un mayor impacto cultural. Es de las más conocidas y parodiadas de la historia, y literalmente son cuatro vatos cruzando la calle.
Lo que me llevó a pensar que el disco en sí es de los más famosos e influyentes de la música moderna, ¡y casi un lado completo se conforma con “pedazos” de canciones! Son esas cositas que de repente pienso y me sacan una sonrisa.
En fin, aunque ya mencioné varias, les dejo mis 5 canciones favoritas de Abbey Road (algunas juntas porque son parte del popurrí y así funcionan mejor):
- Because
- Something
- She Came in Through the Bathroom Window
- Golden Slumbers / Carry That Weight / The End
- Oh! Darling
Ahora quiero leerlos a ustedes, mi gente: ¿Cuál canción de este disco los hace subirle a todo el volumen? ¿Son del team Harrison, team Lennon-McCartney o de a tiro puro medley? Los leo.